jueves, 14 de septiembre de 2017

Científico creyente nº 11 - Charles Babbage

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático creyente nº 11

11.    Charles Babbage (1791-1871)


Matemático, ingeniero, filósofo, escritor y científico de la computación inglés, llamado el padre de la computación. Ocupó el famoso cargo de Profesor Lucasiano de Matemáticas en Cambridge[1] entre 1828 y 1839. Miembro, entre otras organizaciones, de la Royal Society, de la Astronomical Society y de la Statistical Society. 

Retomando los esbozos de Kepler, Pascal y Leibniz, diseñó las primeras máquinas calculadoras: la máquina diferencial (para tabular funciones polinómicas, tablas matemáticas y astronómicas) y la máquina analítica (para cálculos matemáticos de todo tipo, un prototipo de computadora moderna). No se llegaron a concretar debido a que aún no estaba desarrollada la tecnología suficiente. Un siglo después, en base a sus diseños, se crearían las primeras computadoras.

Se le recuerda por la frase escrita en Passages[2]: En dos ocasiones me han preguntado, "le ruego, Sr. Babbage", si pones en la máquina cifras equivocadas, ¿saldrán las "respuestas correctas"? ... No soy capaz de aprehender acertadamente el tipo de confusión de ideas que podría provocar semejante pregunta.
On two occasions I have been asked,-"pray, Mr. Babbage", if you put into the machine wrong figures, will the right "answers come out?" ... I am not able rightly to apprehend the kind of confusion of ideas that could such a question.

Se lo considera el inventor o precursor del tacómetro (velocímetro) y del Oftalmoscopio (instrumento para ver el fondo del ojo), pero también de la impresora, que era parte de las máquinas nombradas anteriormente.

Realizó importantes aportes al análisis matemático. Publicó[3] una tabla de logaritmos, libros sobre series infinitas, sobre mecánica y economía, y sobre diferentes asuntos científicos y filosóficos.

Los The Bridgewater treatises on the power, wisdom and goodness of God, as manifested in the Creation. (Los tratados de Bridgewater sobre el poder, la sabiduría y la bondad de Dios, tal como se manifiestan en la Creación) son una serie de ocho tratados de teología natural escritos por varios autores por encargo del reverendo Francis Henry, Conde de Bridgewater. El octavo y último fue escrito por el físico, químico y teólogo William Prout en 1836. Charles Babbage, por su propia cuenta, decidió escribir en 1837 el noveno tratado: The ninth Bridgewater Treatise[4].
En él trata acerca de la anaturaleza de los milagros y la profecía, refutando entre otras cosas la posición filosófica[5] de David Hume quien consideraba los milagros como imposibles. Hume afirmaba que era improbable que un conjunto de testimonios humanos, por más numeroso que sea, podía superar la improbabilidad de los milagros por ellos relatados, certificada por la experiencia del curso de la naturaleza. Babbage, por medio de un análisis de probabilidades matemáticas demuestra que esto es erróneo, evidenciando que es mayor la improbabilidad de la falsedad de tantos testimonios que la improbabilidad de los milagros.

En la conclusión hace suyas las palabras del Arzobispo de Dublin[6]: “Cualquier teoría sobre cualquier tema, que sea realmente sana, nunca puede ser enemiga de una religión fundada en la verdad”
Any theory on whatever subject, that is really sound, can never be inimical to a religion founded on truth.

En su libro Passages escribe un capítulo sobre religión. Allí comienza diciendo[7]:

 Hay tres fuentes de las que se afirma que el hombre puede llegar al conocimiento de la existencia de una Deidad.
1. La prueba a priori o metafísica. Tal es la del Dr. Samuel Clarke.
2. De la Revelación.
3. Del examen de las obras del Creador.
There are three sources from which it is stated that man can arrive at the knowledge of the existence of a Deity.
1. The à priori or metaphysical proof. Such is that of Dr. Samuel Clarke.
2. From Revelation.
3. From the examination of the works of the Creator.
Después de hacer un análisis de las dos primeras, escribe:

“Sigue habiendo una tercera fuente de la cual llegamos al conocimiento de la existencia de un Creador supremo, a saber, de un examen de sus obras. A diferencia del testimonio transmitido, que se debilita en cada etapa, La confirmación de esta evidencia deriva del progreso del individuo, así como del avance del conocimiento de la raza.

Casi todos los hombres pensantes que han estudiado las leyes que gobiernan el mundo animado y el inanimado que nos rodea, coinciden en que la creencia en la existencia de un Creador Supremo, poseído de infinita sabiduría y poder, está abierta a muchas menos dificultades que la suposición de la ausencia de cualquier causa o de la existencia de una pluralidad de causas.

En las obras del Creador siempre abierto a nuestro examen, poseemos una base firme sobre la cual elevar la superestructura de un credo iluminado. Cuanto más el hombre indaga en las leyes que regulan el universo material, más convencido está de que todas sus variadas formas surgen de la acción de unos pocos principios simples. Estos mismos principios convergen, con fuerza creciente, hacia una ley aún más amplia a la que parece estar sometida toda la materia. Tan simple como puede ser esa ley, debe recordarse que es sólo una entre un número infinito de leyes simples: que cada una de estas leyes tiene consecuencias al menos tan extensas como las existentes, y por lo tanto que el Creador que seleccionó la presente ley debe haber previsto las consecuencias de todas las demás leyes.

Las obras del Creador, siempre presentes a nuestros sentidos, dan un testimonio vivo y perpetuo de su poder y bondad superando con creces cualquier evidencia transmitida a través del testimonio humano. El testimonio del hombre se vuelve más débil en cada etapa de la transmisión, mientras que cada nueva investigación de las obras del Todopoderoso nos da una visión más exaltada de su sabiduría, su bondad y su poder”
There remains a third source from which we arrive at the knowledge of the existence of a supreme Creator, namely, from an examination of his works. Unlike transmitted testimony, which is weakened at every stage, this evidence derives confirmation from the progress of the individual as well as from the advancement of the knowledge of the race.
Almost all thinking men who have studied the laws which govern the animate and the inanimate world around us, agree that the belief in the existence of one Supreme Creator, possessed of infinite wisdom and power, is open to far less difficulties than the supposition of the absence of any cause, or of the existence of a plurality of causes.
In the works of the Creator ever open to our examination, we possess a firm basis on which to raise the superstructure of an enlightened creed. The more man inquires into the laws which regulate the material universe, the more he is convinced that all its varied forms arise from the action of a few simple principles. These principles themselves converge, with accelerating force, towards some still more comprehensive law to which all matter seems to be submitted. Simple as that law may possibly be, it must be remembered that it is only one amongst an infinite number of simple laws: that each of these laws has consequences at least as extensive as the existing one, and therefore that the Creator who selected the present law must have foreseen the consequences of all other laws.
The works of the Creator, ever present to our senses, give a living and perpetual testimony of his power and goodness far surpassing any evidence transmitted through human testimony. The testimony of man becomes fainter at every stage of transmission, whilst each new inquiry into the works of the Almighty gives to us more exalted views of his wisdom, his goodness, and his power.



[1] El título de profesor Lucasiano de matemáticas se estableció en honor al fundador de la cátedra, el reverendo Henry Lucas (1610-1663), miembro del Parlamento de Inglaterra en representación de la Universidad de Cambridge. Dicho honor lo tuvieron Isaac Barrow (período 1663-1669), Isaac Newton (1669-1702), Charles Babbage (1828-1839), George Stokes (1849-1903), Paul Dirac (1932-1969) y Stephen Hawking (1979-2009), entre otros.
[2] Babbage, Charles. (1864). Passages from the life of a philosopher (Pasajes de la vida de un filósofo), Longman, Green, Longman, Roberts, y Green. Londres. Pág. 67. Ver: https://archive.org/details/passagesfromlife03char, chequeado el 14/09/2017
[3] Algunos ejemplos:
a) Babbage, Charles. (1824). On the Determination of the General Term of a new Class on infinite Series. J. Smith (impresor de la Universidad). Cambridge.
b) Babbage, Charles. (1827). Table of Logarithms of the Natural Numbers, from 1 to 108000. Edit. J. Mawman. Londres.
c) Babbage, Charles. (1831) On the Economy of Machinery and Manufactures. Impreso por Charles Knight. Oxford. Versión en español: Diez Imbrechs, José (Trad.) (1833) Tratado de mecánica práctica y de economía política. Martinez y Cia.
[4] Babbage, Charles. (1837). The ninth Bridgewater Treatise (El noveno tratado Bridgewater). Edit. John Murray. Londres. Ver: https://archive.org/details/ninthbridgewatai00babb, chequeado el 14/09/2017
[5] Ibídem. Cap. X: On Hume's Argument against Miracles (Sobre el argumento de Hume contra los milagros). Pág. 118
[6] Ibídem. Conclusion. Pág. 159
[7] Ver nota al pie nº 2. Passages. Págs. 396 y 402

domingo, 10 de septiembre de 2017

Científico creyente nº 10 - Augustin Cauchy

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático creyente nº 10


10.   Augustin Louis Cauchy (1789-1857)

Matemático y físico francés, considerado como uno de los matemáticos más importantes del siglo XIX. Miembro de la Academia de Ciencias de Francia y profesor en la escuela Politécnica.

Los aportes fundamentales de Cauchy se centran principalmente en el análisis matemático, con el estudio de funciones de variable compleja, la convergencia de sucesiones (sucesiones de Cauchy) y series, la teoría de grupos (que estudia las estructuras algebraicas llamadas “grupos”; por ejemplo, enunció lo que se llama el teorema de Cauchy de grupos), etc. Les dio precisión a los conceptos de función, límite y continuidad. Varios teoremas llevan su nombre, como el teorema integral de Cauchy y el teorema del valor medio de Cauchy. Pero también trabajó en teoría de errores; en geometría, por ejemplo, en el estudio de los poliedros; y en física, en el estudio de la teoría de luz, la teoría de la elasticidad (relacionando la tensión mecánica con las integrales; por ejemplo, con los postulados de Cauchy, etc.).

Escribió cerca de 800 obras científicas. Sus Oeuvres complètes d'Augustin Cauchy (obras completas) contiene varios volúmenes y es una producción que supera a casi todos los científicos de la historia.

Uno de sus libros de cabecera era “La Imitación de Cristo”, de Thomas
Kempis (uno de los más conocidos libros de devoción cristiana). Thomas de Kempis (1380-1471) fue un sacerdote que trabajó ardientemente para recuperar el fervor de los primeros cristianos.

                Cauchy fue un cristiano de profundas convicciones cristianas. Él escribió en un libro sobre religión[1]:

«Yo soy cristiano, es decir, creo en la divinidad de Jesucristo, al igual que Tycho Brahe, Copérnico, Descartes, Newton, Fermat, Leibniz, Pascal, Grimaldi, Euler, Guldin, Boscovich, Gerdil, al igual que todos los grandes astrónomos, todos los grandes físicos, todos los grandes geómetras de los siglos pasados»                                      
Augustin Cauchy
Original en francés: Je suis chrétien, c'est à dire que je crois à la divinité de Jésus-Christ, avec Tycho-Brahé, Copernic, Descartes, Newton, Fermat, Leibnitz, Pascal, Grimaldi, Euler, Guldin, Boscovich, Gerdil, avec tous les grands astronomes, tous les grands physiciens, tous les grands géomètres, des siècles passes.

Y a continuación afirmó: Mis convicciones son el resultado, no de prejuicios de nacimiento, sino de un examen minucioso.
Mes convictions sont le résultat, non de préjugeé de naissance, mais d'un examen approfondi

En dicho libro escribe[2]:
“La perfección evangélica, ejercida y practicada por hombres que, para agradar a Dios, se dedican a servir a sus hermanos, es la necesidad más apremiante de nuestro siglo”
La perfection évangélique, exercée et pratiquée par des hommes qui, dans la vue de plaire à Dieu, se dévouent à servir leurs fréres, est le besoin le plus pressant de notre siécle.

Y “Dios ... es la fuente infinita de toda ciencia, de toda luz”[3]
Dieu ... est la source infinie de toute science, de toute lumiére




[1] Cauchy, Augustin Louis Baron. (1844). Considérations sur les ordres religieux, aux amis des sciences (Consideraciones sobre las órdenes religiosas, a los amigos de la ciencia). Librería de Poussielgue-Rusand, París. Pág. 5.
[2] Ibídem, págs. 25 y 26
[3] Ibídem, pág. 42

martes, 5 de septiembre de 2017

Científico creyente 9 - Gauss

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático creyente nº 9

9.       Carl Friedrich Gauss (Gauß en alemán) (1777-1855)


Matemático, físico y astrónomo alemán. Nació en el seno de una familia humilde. Llamado “el príncipe de las matemáticas” (ya en vida), fue un niño prodigio, Trabajó todas las ramas conocidas en su época y a todas aportó algo.

Cuando el famoso viajero y aficionado a las ciencias barón Alexander von Humboldt preguntó a Pierre Simón, conde de Laplace (astrónomo, físico y matemático francés) quién era el más grande matemático de Alemania, Laplace replicó “Plaff” (refiriéndose a un importante matemático, Johann Friedrich Plaff). "Y entonces Gauss, ¿qué?", preguntó el asombrado von Humboldt. "Oh,” - dijo Laplace-, “Gauss es el mayor matemático del mundo"[1]

El biógrafo de Gauss, el historiador y erudito Matemático Guy Waldo Dunnington (quien también fue un traductor de los juicios de Nuremberg) afirma: “La idea inquebrantable de la continuidad personal después de la muerte, la firme creencia en un último regulador de las cosas, en un eterno, justo, omnisciente, omnipotente Dios, formó la base de su vida religiosa[2]. Otro biógrafo y estrecho colaborador durante su vida, fue Von Waltershausen, quien escribió: “Gauss fue profundamente religioso y conservador; la búsqueda de la verdad y el sentimiento de justicia son la base de sus opiniones religiosas. Así concibió la vida espiritual a través del universo como un estado de justicia, penetrada por la verdad eterna. Tenía confianza de que nuestro curso de la vida no se termina con la muerte"[3]

Se conoce de él la frase[4]:
«Cuando suene nuestra última hora, será nuestra inefable gran alegría ver a Quien en todo nuestro quehacer sólo podíamos imaginar»   
Carl Friedrich Gauss
Wenn unsere letzte Stunde schlägt, wird es unsere unsagbar große Freude sein, den zu sehen, den wir in unserem Schaffen nur ahnen konnten. Gauss.

Y, acerca de los límites de la ciencia, afirmó[5]: “Hay problemas cuyas soluciones yo pondría en un valor infinitamente más alto que el de las matemáticas, por ejemplo tocantes a la ética, o a nuestra relación con Dios, o con respecto a nuestro destino y nuestro futuro; pero su solución está totalmente fuera de nosotros y completamente fuera del área de la ciencia”
There are problems to whose solution I would attach an infinitely greater importance than to those of mathematics, for example touching ethics, or our relation to God, or concerning our destiny and our future; but their solution lies wholly beyond us and completely outside the province of science. Gauss.





[1] Eric Temple Bell, “The World of Mathematics”, editado por James Newman, 2000, Vol.1, pág. 316.
[2] Dunnington y otros, “Carl Friedrich Gauss: Titan of Science” (Titán de la ciencia), ediciones MAA, 2004, pág. 301.
[3] Waltershausen, citado en New World Encyclopedia: http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Carl_Friedrich_Gauss (en inglés)
[4] Suchon, Martina, Der Sinn des Lebens (El sentido de la vida), BoD – Books on Demand, Norderstedt, Alemania, 2009, pág. 38.
[5] Newman, James R.; The World Of Mathematics, Volumen 1, Parte II, cap. 11, The Prince of mathematician escrito por Eric Temple Bell, pág. 31, editado por George Allen & Unwin, Londres, 1956.

martes, 29 de agosto de 2017

Científico creyente 8 - Agnesi

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemática creyente nº 8

8.       María Gaetana Agnesi (1718-1799)


Matemática, filósofa y teóloga italiana; su nombre latino era María Cajetana de Agnesiis. Además del italiano, aprendió en su juventud latín (a los 9 años), griego, hebreo, francés, alemán y español. A sus 19 años le publicaron un tratado filosófico, Proposizioni filosofiche[1] que ha sido reeditado en el 2015[2]. Como integrante de la Academia Nacional de Ciencias de Bologna, escribió Instituzioni analítiche[3], un tratado sobre cálculo diferencial e integral que tuvo repercusión internacional.

Fue una matemática distinguida, pero toda su vida su objetivo era vivir una vida para Dios: tal es así que mediando sus treinta años dejó por completo las matemáticas, rechazando el ofrecimiento del Papa para ocupar la cátedra de matemáticas y filosofía natural de la Universidad de Bolonia, y también un ofrecimiento para revisar una obra de Lagrange, en la Universidad de Turín[4],  para dedicarse al servicio de los enfermos y los pobres; estudia teología, dona su fortuna y es designada por el arzobispo como directora de un hospicio en Milán, donde finalmente muere.

En esa época ella escribió[5]:

“El hombre siempre debe trabajar para un fin, el cristiano para la gloria de Dios. Hasta aquí espero que mis estudios hayan traído gloria a Dios, como fueron útiles para los demás, y derivados de la obediencia, porque esa fue la voluntad y el genio de mi Padre. Ahora, dejando estos, he encontrado mejores formas y medios para servir a Dios y beneficiar al prójimo, y a esto debo y voy a aferrarme”

En italiano: L’uomo deve sempre operare per un fine, il cristiano per la gloria di Dio; finora spero che il mio studio sia stato di gloria a Dio, perché giovevole al prossimo ed unito all’obbedienza, essendo tale la volontà e genio di mio Padre: ora cessando questa, trovo mezzi e modi migliori per servire a Dio e giovare al prossimo, ed a questi devo e voglio appigliarmi
En inglés: Man always acts to achieve goals; the goal of the Christian is the glory of God. I hope my studies have brought glory to God, as they were useful to others, and derived from obedience, because that was my father’s will. Now I have found better ways and means to serve God, and to be useful to others.

En 1999 se publicaron sus obras religiosas en “Maria Gaetana Agnesi, ricercatrice di Gesù Cristo”[6] (M. G. A., investigadora de Jesucristo), entre las que se encuentra “Il cielo mistico”, que es un comentario a la profecía de Jesús sobre la venida del Espíritu Santo.





[1] Agnesi, M.G., Proposizioni filosofiche (Proposiciones filosóficas), in curia regia, per Joseph Richinum Malatestam regium, ducalemque typographum, 1738.
[2] Agnesi, M.G., Proposizioni filosofiche, University Book, 2015.
[3] Agnesi, M.G Instituzioni analítiche ad uso della gioventú italiana (Institución analítica para el uso de la juventud italiana), Nella Regia-Ducal Corte, 1748.
[4] Samantha Reynolds, Maria Gaetana Agnesi: Female Mathematician and Brilliant Expositor of the Eighteenth Century, Universidad de Missouri, Kansas, ver: http://home.adelphi.edu/~bradley/HOMSIGMAA/agnesi.pdf, chequeado el 23/05/2017
[5] Frisi, Antonio Francesco, Elogio storico di Donna Maria Gaetana Agnesi milanese dell'Accademia dell'Istituto delle Scienze, e lettrice onoraria di matematiche nell'Universita di Bologna, Editor: Giuseppe Galeazzi, Milan, 1799. Pág. 71. Disponible en la Biblioteca Europea de Información y Cultura (BEIC): http://atena.beic.it/R/M57UTSXII84QQXVS64YTCK1TGIEC89AKFT4EDGRS1YD1XL8LL6-01409?func=results-table, chequeado el 23/05/2017
En inglés: Mazzotti, Massimo, The World of Maria Gaetana Agnesi, Mathematician of God (La vida de M. G. Agnesi, Matemática de Dios), JHU Press, 2007, pág. 145 (Epilogue)
[6] Adele Bellù, Maria Gaetana Agnesi, Maria Gaetana Agnesi, ricercatrice di Gesù Cristo” (investigadora de Jesucristo), NED, 1999. En 2 volúmenes.

viernes, 18 de agosto de 2017

Científico creyente 7 - Euler

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático cristiano nº 7

7.        Leonhard Euler (1707-1783).


Matemático y físico suizo. Se lo considera el principal matemático del siglo XVIII y como uno de los más grandes de todos los tiempos.

Su padre era pastor calvinista y su madre, hija de otro pastor cristiano.  Euler estudiaba teología, griego y hebreo siguiendo los deseos de su padre que llegase a ser también pastor. Johann Bernoulli (1667-1748), famoso matemático, médico y filólogo suizo, ayudó a convencer a su padre de que Leonhard estaba destinado a ser un gran matemático. Se dice que el conde de Laplace, antes citado, decía: Lisez Euler, lisez Euler; c’est notre maître à tous (“Lean a Euler, lean a Euler; él es el maestro de todos nosotros”). Las obras completas de Euler ocupan 80 volúmenes.


Es admirable su producción teniendo en cuenta que su vista se deterioró rápidamente a partir de los veintiocho años, perdiendo primero la visión de un ojo, y luego, pasando los sesenta años, del otro.


Su aporte a todas las ramas de la matemática es impresionante: en cálculo, álgebra, geometría, etc. Trabajó intensamente con números complejos (él le dio nombre a la unidad imaginaria “i” que es la raíz cuadrada de menos uno: i=√-1), con logaritmos (le dio nombre al famoso número “e”≈ ‎2.71828), los números de Fermat (del tipo 2^2^n), con sucesiones y series (inventó el símbolo , letra sigma mayúscula griega, para representar una sumatoria; resolvió el llamado “problema de Basilea”, que consistía en descubrir a qué es igual la suma de los inversos de los cuadrados de todos los números naturales, al hallar la fórmula ⅀1/n^2=(𝝿^2)/6sorprendiendo con la aparición del famoso número p≈3,1416 en dicha sumatoria); inventó, entre otras, las funciones gamma (G), beta (B) y zeta (z), de aplicación valiosa, no solo en análisis matemático, sino con aplicaciones en física atómica, astrofísica, dinámica de fluidos, etc.


También se lo reconoce por haber sido el que prendió la mecha de la topología (en ese momento llamado análisis situ) al resolver el famoso problema de los puentes de Königsberg[1], originando la teoría de grafos y de descubrir la primera invariante topológica, la Característica de Euler “c” (letra ji griega){\ displaystyle \ chi}, que inicialmente solo se aplicaba a poliedros convexos, en los que la relación entre vértices, aristas y caras es V-A+C=2. Luego se generalizó a poliedros con agujeros (V-A+C=2-2g, siendo “g” el número de agujeros y c =2-2g).

También es descubridor de una de las fórmulas consideradas más sencillas y brillantes, por la intervención de los números “e”, “π” , “i”, el 0 y el 1, que es: eiπ+1=0. Otra fórmula fundamental relaciona las razones trigonométricas seno y coseno con los números “i” y “e”: exi = cos x + i.sen x
En geometría hizo innumerables aportes, siendo destacable la demostración de que en todo triángulo (no equilátero) los puntos notables llamados baricentro, ortocentro y circuncentro (que resultan de las intersecciones de las tres medianas, tres alturas y tres mediatrices respectivamente), están alineados sobre una misma recta, posteriormente llamada “recta de Euler”.
                                                               
Gran parte del conocimiento que tenemos de las creencias religiosas de Euler se deduce de una de las primeras y más populares obras de divulgación científica Cartas a una Princesa Alemana[2], una recopilación de cartas escritas a la princesa de Prusia Friederike Charlotte de Brandeburgo-Schwedt y su hermana Louise, en las que Euler les instruye sobre los últimos avances en física y filosofía.  

Sin embargo, Euler tuvo tiempo también para escribir un tratado teológico apologético llamado Rettung der Göttlichen Offenbahrung Gegen die Einwürfe der Freygeister (versión en español: Defensa de la revelación divina contra las objeciones del librepensador[3]). Surgió como respuesta al contexto en el que vivía, en el que habían surgido los llamados “libertinos” o “librepensadores” con sus ataques directos a la religión cristiana. Estos trabajos muestran a Euler como un cristiano convencido que defendía la interpretación literal de la Biblia (su obra Rettung era principalmente una discusión en defensa de la inspiración divina de las Escrituras).

Al comienzo de Rettung, en el punto II, Euler escribe[4]:
“La perfección del entendimiento consiste en el conocimiento de la verdad, de lo que a la vez resulta el conocimiento del bien. Los principales objetos de este conocimiento son Dios y sus obras, en cuanto que todas las demás verdades a las que el hombre puede llegar por medio de meditaciones, se refieren en último término a Dios y sus obras. Porque Dios es la verdad, y el universo, obra de su infinita omnipotencia y sabiduría. Por consiguiente, cuanto más aprenda el hombre a conocer a Dios y su obra, tanto mayor éxito tiene en el conocimiento de la verdad, por lo que tanto más cerca está de la perfección del entendimiento

Más adelante, en el punto XXXIV habla acerca de las evidencias de la resucrrección de Cristo[5]:
“Los apóstoles y un gran número de los primeros cristianos pretendieron unánimamente que Cristo, no solo había resucitado de entre los muertos, sino que también lo habían visto ellos mismos tras su resurrección, e incluso habían hablado con él. Ningún hombre que haya considerado mínimamente su doctrina y la firmeza atestiguada en ella, puede afirmar con un poco de credibilidad que en realidad no han creído tal cosa, y que por tanto ha habido un claro fraude por su parte. Pero aún mucho menos puede decir con cierta verosimilitud que los apóstoles se imaginaron esto falsamente, simplemente a causa de un entendimiento desquiciado”

Como se cuenta en la Introducción del libro: Euler “reunía todas las noches, para la oración común, a sus nietos, los domésticos y los discípulos que alojaba en su casa; les leía un capítulo de la Biblia, y algunas veces acompañaba esta lectura con una exhortación”[6]

Una frase en su “Cartas…” dice: “Dios, luego de crear el mundo, organizó el curso de los acontecimientos, a fin de que cada hombre deba estar colocado en cada instante en las circunstancias a él más saludable. ¡Feliz el hombre que tiene la sabiduría para convertirlas a su buena cuenta!”[7]
God, when he created the world, arranged the course of all events so that every man should be every instant placed in circumstances to him most salutary. Happy the man who has wisdom to turn them to good account! Euler

Él nos dejó, entre otras, la frase[8]:
«El tejido del universo es el más perfecto y obra de un Creador sapientísimo»
Leonhard Euler





[1] En la antigua ciudad de Königsberg (actual Kaliningrado, Rusia), había 7 puentes que unían 4 regiones. El problema consistía en ver si se pueden recorrer los 7 puentes sin pasar dos veces por el mismo. Finalmente, Euler demostró que no era posible y elaboró una estategia para resolver cualquier problema semejante (con cualquier número de regiones y puentes), estableciendo las condiciones para las cuales el camino fuese posible.
[2] Euler, Leonhard. (1768 y ss.). Lettres à une princesse d'Allemagne sur divers sujets de physique et de philosophie (Cartas a una princesa alemana, sobre diferentes temas en Física y Filosofía). Academia Imperial de Ciencias, San Petesburgo (Vol. I y II) y Francfort (Vol. III).
[3] Euler, Leonhard; Arana, Juan (Trad.) Defensa de la revelación divina contra las objeciones del librepensador, para Thémata, revista de filosofía nº 8, 1991, págs. 195-219. Ver: http://institucional.us.es/revistas/themata/08/11%20juan%20arana.pdf, chequeado el 09/09/2017
[4] Idem nota anterior, pág. 203
[5] Ibídem, pág. 213
[6] Ibídem, en Introducción, pág. 199.
[7] Euler, (1768- 1772) Letters to a Princess of Germany (Cartas a una princesa de Alemania), 3 vols.
[8] Cita original en latín: Leonhardo Eulero (nombre latino). (1744). Methodus inveniendi líneas curvas Maximi Minimivi propietate gaudentes (Method of Finding Curves that Show Some Property of Maximum and Minimum; Método de búsqueda de curvas que muestran alguna propiedad de máxima y mínima), en Additamentum I: de curvis elastisis (adición o anexo 1: de las curvas elásticas), pág. 245. Publicado por apud Marcum-Michaelem Bousquet & socios, Lausana y Ginebra, Suiza. Disponible en: http://www.wilbourhall.org/pdfs/euler/Methodus_inveniendi_lineas_curvas.pdf chequeado el 19/08/2017
Citado en inglés, entre otros, por el matemático Morris Kline en Mathematical Thought From Ancient to Modern Times, Volume 3 (Pensamiento matemático de la antigüedad a los tiempos modernos, volumen 3), Oxford University Press. Oxford. 1990; pág. 573.